sábado, 20 de mayo de 2017

Recuerdos Íntimos. incestuosos











Recuerdo que desperté muy pronto a las relaciones sexuales, apenas tenia 5 años cuando mi madre de repente posaba su mano en mi pito y durante un rato jugaba con el mientras escuchaba la radio... En aquel entonces, no había televisores, mis 4 herman@s corrían alegres, sin darse cuenta por la humilde casa, sin embargo, esa misma mano que me acariciaba, cuando, de manera inconsciente mi pene se pegaba a sus nalgas, recibía manazos y reproches... 5 años después, conforme pasò el tiempo crecí y los momentos mas placenteros eran cuando al tomar la siesta mi madre o mi hermana mayor fingían dormir junto a mi y bajo la sabana yo apreciaba sus nalgas que para mi eran inmensas... de hecho mi curiosidad me hacia querer bajar sus calzones, a veces lo lograba y mi verga que ya estaba grandecita: (10 centímetros), se adhería a la hendidura de sus caderas, y ellas me dejaban hacer... claro, mi verga solo recorria sus nalgas... por supuesto era delicioso. se que no era cosa de malicia, mas bien era el placer que sin querer aprendì de ellas... mas tarde. deje de dormir la siesta con ellas, pero mi hermanita un año menor, me seguía mucho y entonces yo le enseñe a "dormir la siesta". a ella si logré penetrarla, Jugábamos a los casados, había besos y repegones, mi pene con facilidad se paraba, yo, al pasar junto a ella dejaba mi verga unos instantes en su culito y ella, coquetamente se movía...  Así aprendiò a disfrutar de esos placeres... Una noche, que la familia estaba en una fiesta, mi hermanita que ya tenia 14 años y yo 15... Nos quedamos en casa y, sin saber porque, mi verga ya de 15 centímetros... se parò de manera caprichosa, Osvelia, mi hermana "dormía al lado mio" estábamos en la cama de Papá y Mamá. De manera automática me quite los calzoncillos y voltee hacia ella. mi verga se aproximo sigilosamente hacia sus nalgas hasta posarse en ellas, sobra decir que su culito estaba pujante, sabroso y respingòn. Entonces Osvelia se moviò quitándose y volteándose sobre la cama giro hasta quedar frente a mi, al parecer seguía dormida. Yo  hice lo propio y retirè un poco mi miembro, segundos después, volvì a la carga y acerquè de nuevo mi verga. Ahora hasta poner la punta entre su entrepierna, fuè un momento muy excitante, mi glande estaba rozando su pantaleta de naylon y esa panochita imberbe se estremecía imperceptiblemente. Recuerdo que sus pechos se agitaron y su corazòn latió con fuerza. Ella no hizo por despertarse... Mi deseo aumento mi audacia, y con mis manos temblorosas bajè lentamente sus pantaletas, luego de unos instantes, ¡¡al fin logrè quitárselas!! Mi excitación no tenia limite y sin mas, mi verga se pegò totalmente a su panocha, Osvelia no se quitò. De hecho abriò sus piernas en una emocionante invitación... Y mi fierro caliente ya no pudo contenerse pues empezó a moverse sin atinar a entrar en esa panochita virginal.  Hasta que, Ella agarrò mi pene colocan-dolo en la entrada. Mi miembro que seguía moviéndose entró un poquito y su culito emitió una flatulencia (pedito), Mi hermana "despertose ruborizada" y emitió un  gritito, _ aaaggg ¡que rico, sigue!  -dijo- y mi verga entonces entró en su totalidad desplazandose por esa panochita llena de fluidos... Fué así como ambos perdimos la virginidad. 

















viernes, 28 de abril de 2017

Enseñame papi...









Como te decía chiquita rica: 
La mujer poco a poco fué dejándose acariciar, mientras nos encontrábamos sentados en las butacas del cine... la sala, que proyectaba la última función de las 23:00 p.m. se encontraba apenas con 10 parejas y la obscuridad se volvió mi cómplice... La mujer entonces abrió sus piernas y recargó inocentemente su mano izquierda en mi muslo. por lo que mi mano derecha rodeó sus hombros. Ella aceptó de facto. mi pene empezó a ponerse duro y la chica respiraba agitada. Mientras abrazaba a la muchacha en el cine, mi mano izquierda logró subir el suéter  y liberar una de sus tetas ¡un poco grandes que las tenía! su gran bubi estaba bien firme, su pezón durísimo y  erguido...
Entonces, dejo de hacerse la tímida y sus manos tomaron mi cabeza apretándola hacia sus pechos. Mientras yo le mamaba con gula su seno. y le sacaba el otro para seguir acariciándolos ya con todo descaro. Ella al fin colocó una mano en mi verga y acarició la punta con sus dedos, _oooohhhh ¡que sensación tan placentera! -me dije- entonces me hizo una pregunta: 
chica: _ papi, quiero ver tu verga pero con suficiente luz,  no aquí, salgamos por el pasillo y acerquémonos  al baño... 
Yo me sorprendí por su petición, creí que allí mismo tomaría mi pene con sus manos lo masturbaría  un rato y después me haría un delicioso sexo oral... Quedé sorprendido y encantado con la idea, por lo que accedí e inmediatamente le contesté.
 yo: _ ¡con mucho gusto cariño! 
acto seguido, se arregló la ropa y ambos nos encaminamos hacia el pasillo.  Ella iba  entre la penumbra seguido de mi, cuando llegamos al final del pasillo que también era una parte obscura,  Yo aproveché, la abracé por detrás, recargué mi cuerpo en su minifalda y mi verga llegó a posarse entre sus  nalgas, la muchacha sintió traspasar mi virilidad a través de la delgada tela... Se detuvo un momento y movió su culito. 
ella: _mmmhhhh ¡que rico papi! -exclamó  en un murmullo- Acto seguido, me agarró de la mano y salimos al vestíbulo del cine. Allí, a la luz del lugar nos vimos por primera vez y la verdad, me impresiono su belleza: tez blanca, rubia, de estatura regular, ojos negros, muy alegres y un rostro angelical... Estaba muy guapa la mujer y no rebasaba los 35 años, tenia muy buen físico, de eso me había dado cuenta en la obscuridad, pues ya lo había recorrido con mis manos y mi verga estaba muy entusiasmada...
 La rubia me miró de arriba a abajo y pareció complacida con mi figura, 1.65 de estatura. moreno, delgado, ojos cafés y cabello negro quebrado. Lo que llamó mi atención fue que su mirada se detuvo en mi verga que seguía parada y exigiendo acción... Entonces la guapa mujer me abrazó y besó con ardor, yo me dejé llevar devolviendo el beso y empujando mi hombría hacia su pelvis... 
yo: _ ¡que sabrosa estás amiga! le confirmé sonriendo un poco nervioso por la excitación. la chica rió con picardía. Luego entonces, me jalo hacia una oficina ubicada junto a el baño de mujeres, a la cual me invitó a entrar, pero antes, me pidió que le enseñara mi verga.
 ella: _ Anda, enséñame papi... dijo, mientras me acariciaba y bajaba el ziper de mi pantalón. Mi verga al fin fué liberada, la chica del cine rápidamente le echò una ojeada y la  tomó en sus manos.  El glande rosado creció mas si puede decirse, y las venas del cuerpo cavernoso se hincharon... Mi instrumento de no mas de 16 centímetros estaba al máximo de su potencial en esa edad dorada de los 25 años... La boca de la guapa mujer salivó de lujuria y con voz pastosa abriendo la puerta de la oficina me cedió el paso 
ella: _después de usted caballero... 
Entonces entré, disfrutando de antemano la deliciosa cogida que estaba por iniciar.  La puerta, que resultó ser la oficina de la Gerencia, se cerró e ipsofacto, sucedió lo inevitable. La chica, mas tarde me confesaría que los penes muy grandes solían ser torpes y poco eficientes, el movimiento era interrumpido constantemente, que le resultaba muy doloroso y poco  placentero...  En cambio mi verga por su tamaño, era del tipo de trabajo rudo, ratonero, enjundioso, de alto rendimiento y, no se equivocó... Por supuesto, nos seguimos viendo por un buen tiempo hasta que, la cambiaron de cinema. ah! que tiempos aquellos...




recuerdo 1980 México xxx














jueves, 27 de octubre de 2016

Amigo










Me temo que es menester
 que confieses y aceptes abiertamente que te gustaría tener sexo
 con nuestro amigo "LXIX" 
Pues desde hace tiempo, 
observo que en el trabajo
charlas con Èl más de la cuenta.
 Te muestras interesada con lo que te dice al oído. Veo como tus mejillas se encienden,
 tu respiración se acelera y
 por más que intentas disimular tu excitación 
no lo consigues…  
Sospecho, que al tener intimidad conmigo te muestras tan ardiente que, al sentir mi pene moviéndose dentro de tu cavidad, 
gimes y muerdes la almohada 
para no pronunciar su nombre…
 luego de "hacer el amor conmigo"
 siguen las llamas devorándote y duermes 
buscando en tu sueño a ese amigo nuestro. 
Deseando a ese viril cuerpo
 que abrazaste en aquella su fiesta de cumpleaños. 
Cuando bailaste pegada a su cuerpo.
Y en mas de una ocasión aprovechando la cadencia de la sensual música,
acariciaste ese gran bulto 
que crecía amoroso al contacto con tus muslos
 y al disimulado roce de tus dedos.
 Lo sé, porque en  más de una ocasión cuando duermes, te has tocado el bajo vientre
murmurando ese nombre. 
Y para estar seguro, cuando estas dormida te pregunto: 
_ ¿Es LXIX con quien sueñas?
 Y tú, con sonrisa idiota asientes con la cabeza.
 _ ¿Qué estás haciendo con él? 
_ Estoy cogiendo cielo…



jueves, 15 de septiembre de 2016

Estrecha
















Ya en la intimidad de nuestra suite matrimonial con todas las de la ley... por el civil, por menso,  o por amor y deseo, quiero pensar que es por amor... ahora que tengo permiso por la iglesia, para  amar ese voluptuoso andar de tu cuerpo que se pasea henchido por el recibidor de dicha suite. El botones se ha marchado, en la mesita de estar hay champagne y un gran ramo de flores. En tu mirada hay pasión, sabes que nada se opone para consumar nuestra unión... con esa boquita que tiembla de nervios al tomar un sorbo de esa bebida burbujeante que sabe a manzana helada. Decidida acercas tu lengua a mi cuello y recorres hasta llegar a mi oreja, yo solo atino a decir: te amo bombón... añadiendo la frase cursi que se dice en estos casos,  "al fin solos" enseguida solté un torrente de palabras subidas de tono, al tiempo que mis manos rodeaban tu cuerpo, que dócil se dejaba hacer. Toqué esas preciosas tetas,que me sabia de memoria, las caderas fueron objeto de mi inspección, pues aunque resulte increíble, 
los senos era lo único que mi ahora mujer, me había dejado tocar al desnudo, chupar, lamer inclusive. Las nalgas y el monte de Venus estuvieron fuera de mi alcance, solo mi adorada esposa me permitia repegar mi miembro por encima de la ropa. Por supuesto ella era de buena familia, vivía de manera desahogada, y a sus 25 años ya estaba en edad de merecer... Por lo que me dije "que diablos" yo fui el primer sorprendido al pedirla en matrimonio,  con mis 30 años a cuestas ya era tiempo de sentar cabeza...ella suspiro y dio el "si anhelado". La familia acepto encantada. Regresando al presente, tu dorso quedo al desnudo y toqué esos pechos de buen tamaño que apuntaban orgullosos al frente, los pezones duros y tibios se dejaban hacer. Mi boca los cubrió de besos y con mi cara en ellos, te tome en mis brazos y te lleve a la cama. La copa se derramó en tus piernas, y solicito te quité la falda, ya no me lo impediste, es mas, me ayudaste con las medias y zapatillas hasta quedar completamente desnuda, el rubor cubrió tus mejillas y bajaste la intensidad de la luz blanquesina. Mientras yo me desvestía, mis ojos no perdían detalle de ese triángulo de vellos rubios de tu entrepierna que cuidadosamente recortados cubrían los labios mayores, ¡era todo un espectáculo! y ya completamente desnudo me acerque a tu
cuerpo cubriéndote de infinidad de caricias, descubriendo cada centímetro de esa tibia y carnosa vulva, de esas redondas y bonitas nalgas. sobra decir que estabas tan enamorada y excitada que tu mano agarro mi pene que estaba tan duro, tieso... y aquí empezó tu desconcierto. Tu mano recorrió mi falo y de reojo lo miraste y exclamaste "madre mía" todo eso me voy a comer? con tu otra mano trataste de abarcarlo y todavía sobró la cabeza, tu asombro duro un par de minutos, claro que, mientras, estabas tan cachonda,  ansiosa lo frotabas contra tu ombligo, contra tus pechos y chupabas mi glande imaginandolo totalmente dentro de ti... Yo también estaba lleno de lujuria, que después de estimular tu clítoris y comprobar que estabas completamente húmeda, traté de introducir mi dedo medio y... O por dios, dificilmente metí la mitad y aquí el sorprendido fui yo. Tu estreches era singular, y mi verga, para tu gusto estaba muy grande... ¿Que hacer? lo único que se me ocurrió fue seguir chupando y ensalivando tu estrecha cavidad, tu hacías lo mismo con mi miembro. Nuestra intensión era la misma: yo quería meterlo y tu lo querías adentro. Así es que nos colocamos en posición cucharita, con tu pierna derecha levantada aprisionas mis rodillas. Entonces acerqué mi fierro a la entrada de esa cuenca, que estrecha, quería dejar de serlo, como un pistón perfectamente bien aceitado, empuje con fuerza, quizás fui rudo, pero entró por completo el glande, diste un discreto gemido, tu no eres de las que gritan, yo sentí un apretón que me provocó al máximo e introduje otra pulgada.
-¡haaagg! -exclamaste- tus manos se agarraron  a mis nalgas, estas sintieron la fiereza de tus uñas, por lo que, entró otro trozo de carne. Mi miembro rígido se movió hacia atrás para volver a empujar y después de varios intentos logré penetrar otra pulgada mas, tu aguantabas estoica el dulce embate y me animabas a seguir, con el dolor reflejado en tu rostro. Un momento después no me pude contener y eyaculé con tal fuerza que mi verga se deslizó dos pulgadas mas, mi placer era inexplicable, como un poseso te hablaba de amor y de innumerables juramentos de eterna dicha...
Mi cuerpo dejo de convulsionarse pero mi miembro seguía duro como la roca, este, volvió a moverse hacia atrás para empujar nuevamente. Para esto, tu olvidaste el dolor inicial y
empezaste a gozar, rodamos ligeramente hacia tu izquierda
quedando yo, encima penetrando tu vulva desde tus nalgas
sudorosas, que empezaban a moverse rápidamente en un intento por finalizar el intenso movimiento que tu cuerpo demandaba, un cosquilleo que cada vez se hacia mas grande y como una ola amenazaba inundarte... finalmente te convulsionaste y fuera de si gritabas, empujando hacia mi pene esa cuenca que poco a poco cedía y se abría a mi grueso falo. entonces de tu cavidad, salió un torrente de fluidos que facilitó la entrada de este aguerrido miembro en 
su totalidad, que a la postre eyaculó una vez mas...
nuestros cuerpos quedaron quietos, satisfechos, enamorados, deseando repetir la experiencia mas placentera que soñaron sentir jamas. desde entonces, hay en nuestros ojos, miradas de verdad, sueños compartidos,
ausencia de egoísmo, comunión de dos... comunión de amor.





























jueves, 7 de julio de 2016

Absorta.














Ya casi para dormir, 
tu rostro encendido llego a mi mente.
Eso, me hizo volar e imaginar muchas cosas. 
Revisè mentalmente tu lujuriosa cara, 
empezando con la raíz de tu cabello recogido.
Ese hirsuto cabello sedoso 
se erizaba inconscientemente.
La amplia frente fruncía el entrecejo embobada.
Tus ojos se achicaron y tornaron-se malignos 
percibiendo la escena de un maduro
acariciándose la verga. 
Eso te prendió...
Te dieron ganas intensas de cogértelo...
Tus orejas estaban en sincronía 
escuchando la respiración agitada
y mas que alterada de aquel cuarentón que gemía
moviendo con su mano su mástil...
La viril mano derecha subía y
 bajaba el cuerpo esponjoso...
tu nariz perfecta, respiraba imaginando 
el aroma de aquel miembro rosado, 
que era masturbado con eficacia.
 Y a la vez aspirabas tu propio perfume pèlvico, 
un intenso olor a selva, a tierra y sal...
Por supuesto, tu boca roja,
 ya empezaba a salivar.
 y unos  labios voluptuosos se abrieron 
tratando de engullirse  aquella magnifica verga. 
Sin embargo, solo chupaste el aire y tu
 lengua regresò a su lugar, "con las manos vacias"
Aunque bastante mojada... 
Seguía prendida!!!










martes, 9 de febrero de 2016

Un Favor Especial









Un amigo mío, al que llamaré Javier. Era un chico rubio de cabello lacio. Este se encontraba sentado en el sillón individual de nuestra sala, esperándonos con la luz prendida como habíamos convenido, completamente desnudo. Sus manos se entretenían sobando su inmenso falo. Hacía calor… Los dedos recorrían lentamente su verga desde la punta hasta la base, los testículos hinchados por la esperma acumulada se mecían virilmente… Nosotros una pareja de treintañeros, atractivos, de piel blanca, atléticos, de buen aspecto físico, recién llegamos a casa,  habíamos bebido un poco. Tú estabas un tanto achispada.  No bien cerramos la puerta a nuestras espaldas, cuando ya me abrazabas por el cuello y me besabas salvajemente en los labios,  te sentías muy excitada. Fué con el rabillo del ojo que miraste a  Javier y un jadeo involuntario escapó de tu garganta. _ Oohh!! ¡Buenas noches! Saludaste al chico… Entonces el aludido alzó los ojos,  te miró sugerente y sin dejar de menear su gran verga, contestó _ Buenas noches Yolanda,  pasa, estás en tu casa… Tú con el rostro encendido por la vergüenza te diriges a mí y musitas a mi oído, _ ¡Cielos, La tiene muy grande amor! Preferiría coger solo contigo... Sin embargo, yo estaba muy nervioso y mi pene no respondía todavía. Ese fué el pretexto para animarte a interactuar sexualmente con  Javier, _ Solo te pido que te acerques a mi amigo y lo acaricies como si fuera tu novio, sin penetración,  Solo besos y caricias…   _ Bueno, yo, este... ¿Solo besitos y cariñitos de novios?  Contestó mi esposa,  _ Si mi amor, ¿acaso no se te antoja? anda, se buena y abrázalo, hazlo por mi ¿sí? Le supliqué.  Ella  miró de nuevo a Javier y dijo con voz trémula  _ Si mi vida, me gusta su verga, está enorme pero, ¡se ve deliciosa! y añadió: Bueno, lo haré, pero solo un momento ¿he? Luego entonces, te acercas al chico, te quitas la blusa, tus pechos sin el sostén quedan a la vista y Javier te abraza tiernamente. Empiezas por darle un dulce beso en los labios, como si fuera tu novio, a continuación se funden en una serie de caricias hasta cierto punto inocentes, besos en las mejillas, besos en el cuello, mas abrazos casi sin malicia… Debido a estas caricias, el calor subió hasta llegar a tus partes intimas... Entonces, mi amigo, que seguía sentado, con delicadeza te sienta en una de sus piernas. Al instante tu minifalda despoja. Ésta, junto con tu tanga caen al suelo. Inconscientemente agarras con una mano la punta de esa gruesa verga y te estremeces... Mientras manipulas con timidez ese glande el chico chupa tus pezones cafés que al instante se ponen rígidos… Aquí ahora, con toda la intención te agachas quedando en cuclillas y con ambas manos agarras con firmeza el tronco del chico al tiempo que besas la punta de su inquietante verga. Javier entendió que ya estabas a punto, por ello empujó gentilmente su tranca abriéndose paso en tu boca, tu empezaste a mamarle primero suave y luego con fuerza. Chupabas y recorrías con tu lengua esa verga balbuceando excitadísima, _ Ooohhh!!! Que lindo trozo, ¡que sabrosa verga tienes Javier! Para inmediatamente seguir mamando golosa. El muchacho gimió, _ Aaahhh!!! me gusta como chupas mi tranca Yolanda... Así, ¡sigue ricura! El espectáculo no podía ser mejor...  Ambos se disfrutaban uno del otro y tú en un acto circense, elevas tu trasero, invitándome...   Mientras seguías disfrutando del miembro de mi mejor amigo. Yo miré tus nalgas y esas largas piernas que se sostenían en tus botas de gamuza cafés, que te llegaban a las rodillas y era lo único que conservabas. Al fin mi verga se paró y lleno de enjundia me acerqué abrazándote por detrás, tu sentiste mi miembro pegado a tus caderas y eso te excitó al limite. Por un momento mas disfrutaste del roce de mi miembro en tus nalgas hasta que creíste que había llegado el momento de sentir la tranca de Javier en tu vulva de la cual, literalmente escurría un liquido viscoso, síntoma inequívoco de tu lascivia... Asi las cosas, fué que te acomodaste de espaldas al chico y abriste las piernas para en un primer intento tratar de ensartarte a esa verga que te había excitado tanto. Yo quedé a la expectativa, y me dí cuenta cuando el glande de Javier resbaló hacia un costado, por lo que, sin pensarlo dos veces lo tomé de la punta para redireccionarlo hacia tu vulva. Al hacerlo, sentí un escalofrío... Toqué ese pene mas grande que el mio y me gustó, experimenté un delicioso y raro placer... De pronto, me ví recorriendo ese tronco con mi mano derecha desde la punta hasta los testículos, disfrutandolo... Javier solo se dejaba hacer, Aaaggg!!! ¡que delicia!  susurraba. Mientras, Yolanda en un segundo intento por fin logra la ansiada penetración, 
_ Aaaggg!!! ¡Que verga tan gruesa tiene papi! me confirmas... ¡Y que rica está! _ Aaaggg!!! ¡Tu estas muy ajustada y te mueves mejor! exclama Javier, que en todo momento te acariciaba los pechos. Tu complacida, continuas moviéndote hasta llegar a mi mano que aun se encontraba oprimiendo ese falo. Acto seguido me pides que quite mi mano, por lo que, de mala gana... La retiro. 
 _ ¡Creo que si puedo comérmela entera cariño! me dices en un suspiro, _ Claro que si amor, ¡se que tu puedes mi vida! ¡hazlo! ¡acabalo! Te animo y me levanto acercando mi verga a tus labios. Mientras tu coges con Javier yo empiezo a masturbarme frente a  tu boca, la cual abres lujuriosa esperando mi semen... _ Aaaggg!!! me vengo mi cielo, te alerto. Demasiado tarde, ya había eyaculado y un chorro de esperma salpicó tu bonita cara de ascendencia alemana. Ahora el turno fué de Javier, _ Aaaggg!!! casi acabo Yolanda, ¡muévete! ¡no te detengas! Ooohhh!!! ¡que rico coges querida! alabó el chico que a pesar de haberse corrido seguía en movimiento. La ultima en terminar fuiste tú, 
_ Aaaggg!!! ¡que par de ricas vergas me estoy comiendo! exclamas mamando mi miembro que seguía parado, aun después de haber eyaculado. Aaaggg!!! me vengooo no te detengas Javier sigue, ¡no pares! Por un momento mas, seguiste chupando mi pene y te movías sobre la colosal verga del muchacho hasta que, poco a poco te quedaste quieta. Satisfactoriamente inmóvil, con tus ojos radiantes, con tus ojos azules traviesamente brillantes... 5 minutos después tu voz rompió el silencio, _ Me gustó hacerlo en verdad, ¡fue emocionante! ¿podríamos coger de nuevo chicos? _ ¡por supuesto Yolanda! Ambos gritamos a coro...


                                     


                                                                 





                                                                   



















                                                                        
                                       


                                                             







                                                         














martes, 19 de enero de 2016

Eva









Recuerdo tus ojos pardos cuando  al mirarme enamorada estremecías mis jóvenes noches en esos años tan locos… Y tu sonrisa envuelta en carcajada se entrometía placenteramente en mi cuerpo. Tu voluntad de hierro, de pronto se obsesionó conmigo… Codiciaste mis besos y tu ser  forjó conmigo mas de un sueño sensual.  Siempre encontraste el pretexto para estar a mi lado. Hasta que un día, tu esfuerzo rindió sus frutos y yo excitado, malicié tu cuerpo… Tu entusiasmo no tuvo límites. Ya que desde el principio  siempre estuviste lista. Así es que, estando de acuerdo llegamos a ese hotel de paso. Los besos de inmediato llegaron, nuestras manos actuaron y en un santiamén nos desnudamos. Pronto, esos senos inmensos golpean mi rostro mientras mis manos manosean tus caderas  pequeñas. los dos teníamos frío, No obstante, hicimos caso omiso y seguimos acariciándonos bajo esas cobijas delgadas de hotel barato. Rápidamente nuestros sexos se empalmaron friccionando, buscando el fuego de nuestra sangre… Hasta que terminamos, fué algo rico… pero, otra vez nos llegó el frío. Luego entonces, me levanté y te jalé al baño. Abrí la llave del agua caliente de la regadera y pronto llegó el calor. Ahora el chorro de agua  mojaba nuestros  cuerpos y así empezó el verdadero deleite… Mis manos ávidas enjabonaron esos preciosos pechos mientras mi erección crecía nuevamente y se mecía airoso sobre tu vientre. Tu  besaste mi boca a pesar de la cascada de agua, me chupaste el cuello y tus manos resbalaron a mi fierro… Mientras tus ojos cierras me acaricias la verga con una barra de jabón. Yo lancé un quejido, _ Ooohhh!!! ¡Me gusta! sigue querida… te urgí. Tu seguiste masturbándome. Ahora me toqueteas el trasero. Por mi parte, también te chupo las tetas, meto mis dedos suavemente por tu ano , entonces, sonríes y  gritas de placer, _ ¡Así cielo, soy tuya! dámela ya papi… El cuarto de baño se encontraba envuelto en vapor, nosotros literalmente estábamos calientes y también ardíamos de lujuria, por lo que, cerré la llave del agua y te coloqué  frente a la pared de tal forma que tu culito quedó frente a mi miembro enjabonado.  Entendiste al instante mi maniobra y gozosa apoyaste las palmas de tus manos sobre el azulejo, levantando tus nalgas hasta chocar con mi pene… Este no se hizo del rogar y mi mano derecha guió la maniobra de empalme, mi verga pronto encontró la entrada. Lentamente la empujé dentro de ese recto que se distendió  conforme avanzaba hasta llegar al tope… Mi sexo se deslizo amoroso. Yo grité de placer. Tu gritaste de dolor… pronto ambos gritamos de emoción...  Luego, me pediste moverme con rapidez _Aaaggg!!! Así mi vida, ¡muévete! ¡métemela hasta el fondo corazón! ¡no pares! _ Aaaggg!!! Grité lujurioso, que culo mas rico tienes Eva, ¿te gusta mi verga en verdad? 
_ Aaaggg!!! Si amor,  la quiero  siempre.  ¡Sigue amor no pares!  Así Aaahhh!!! Me vengooo… Mi placer pronto se convirtió en necesaria eyaculación, una locura liquida llegó inevitablemente, _ Aaaggg!!! Eva, me vengooo exclamé, arrojando chorros de semen Ooohhh!!! ¡Que rico! Seguí diciendo. Poco a poco nuestros corazones volvieron a latir con normalidad, poco después salimos de ese hotel de mala muerte y entramos a un Starbucks, esta vez un café caliente nos liberó del frío de la noche.  Por supuesto, estábamos felices…












martes, 5 de enero de 2016

Feliz Año Betty



























Eran las 11 de la noche de ese 31 de diciembre del 2015. El sexto piso del edificio estaba casi vacío. Los empleados de contabilidad de una famosa marca de lencería festejaban el fin de año, los meseros se habían retirado ya.  Yo como el chico del elevador, esperaba a que salieran todos,  Sin embargo, mis ojos seguían a Betty, una joven preciosa que me robó el corazón… Obvio, ella lo ignoraba. De 30 años, morena, cabello ensortijado, espigada, largas piernas, linda, muy linda.  La mayoría de las chicas eran guapas, delgadas, de buen cuerpo. Pues era requisito indispensable para formar parte de la empresa. A pesar de ello, mi corazón solo ante Beatriz latía de prisa y perdía el rumbo…  En el  lugar Solo quedaban 3 personas: Elisa, Antonio y Betty, mi amor platónico. Un momento después, el propio Antonio apagó las lámparas del piso,  cerró con llave el sitio  y abrazado a las chicas llegaron al elevador. Los treintañeros iban alegres y con algunas copas encima, se miraban muy animados, Elisa era una rubia de pelo lacio y corto, 1.75 estatura, no obstante tenía amplias caderas y unas tetas muy apetecibles. Antonio, de 1.80 centímetros de estatura, era lo que se dice un buen mozo, un hombre rudo, fuerte, moreno, de bigote bien recortado, ojos negros, derrochaba encanto entre las empleadas. Pues bien, mi apariencia era opacada sin lugar a dudas, Yo apenas tenía 20 años, 1.75 centímetros de estatura, complexión delgada, sin embargo, yo mismo ignoraba que tratándose de amores,  tenía un az bajo la manga… Conforme pasaba mi turno como elevadorista, me dí cuenta que el edificio estaba casi por cerrar, por lo que pensé que ese sería mi último viaje y solicito pregunté: _ ¿a que piso vamos chicos? _ ¡vamos al cuarto! Contestó con malicia Elisa, seguida de una risita… jijiji. Mientras, Antonio y Betty  se besaban en un extremo del ascensor. Cerré la puerta del mismo y oprimí el botón que nos llevaría al cuarto piso, mostrando ingenuidad. Entonces bajamos del sexto al cuarto piso donde se detuvo el elevador. Entonces Elisa se acercó a mi oído y abrazándome dijo, _ ¡No es cierto Javi, es broma! Sonrió, agregando a continuación, Vamos a la planta baja mi vida... Y oprimiendo su pelvis a mi entrepierna soltó: A propósito, te deseo un feliz año… No lo hubiera hecho, mi miembro reaccionó instantáneamente, Elisa notó el tamaño de mi instrumento y asombrada bajó la mano recorriendo con lentitud, por encima del pantalón, de mi verga su longitud. Yo, un tanto tímido, repliqué _ Señorita Elisa, ¡por favor deténgase!  Por supuesto, no me hizo caso. Y no insistí más, lo único que se me ocurrió fue detener el ascensor y mi verga crecía y crecía…  Sus manos sacaron mi pene a la luz de sus lujuriosos ojos y mi glande encontró en sus labios el placer infinito del sexo oral. Yo me sentí turbado, solo alcancé a murmurar, _ ¡Ooohhh,  Igualmente Elisa,  feliz año!  Y acto seguido metí  la punta  en su boca llena de humedad… Aaaggg!!! Sigue así Eli, que rico, aaahhh!!!.  Por otro lado, los novios, es decir, Betty y Antonio reaccionaron:  Betty al ver mi pene su rostro se transformó y mientras se abría la blusa, exhibiendo sus pechos se acercó besando mi cuello al tiempo que con una mano tocaba mis testículos con lascivia. Entonces Antonio se bajó los pantalones y liberando su pene ya completamente parado se colocó detrás de Betty levantando su falda y quitandole la tanga logró meterselo desde atrás. La morena, al sentir aquello,  emitió un gritito, _ Ooohhh!!! ¡Que placer querido! Y dejándose llevar, mordió mis labios, metiendo su lengua entre ellos... El año viejo me estaba regalando una fabula de sexo, Betty me besaba mientras Elisa su mejor amiga me hacia un oral... Realmente estaba muy excitado, por lo que, eyaculé rápidamente, _ Aaaggg!!! me vengoooo... Exclamé _ Ooohhh!!! ¡que delicia! asintió Elisa que soltó mi miembro para limpiarse el rostro, cosa que aprovechó Betty para tomarlo en sus manos y seguir acariciándolo. Antonio también terminó _ Ooohhh!!! Betty que rica estas mi cielo! dijo satisfecho y sacó su miembro de tu interior. De esa forma quedamos tu y yo frente a frente y te quitaste al fin la falda. eso me hizo recorrer con mis manos tus tetas, piernas, el monte de Venus y ese culo... Tu estabas fascinada con mi verga, la tocabas con ambas manos, lo acariciaste, masturbaste, besaste, adoraste... Haciendo de mi falo un objeto de culto. mi pene pronto recuperó su máxima largueza y grosor. Seguías en trance,  por lo que, te empujé hacia un muro del ascensor, allí seguí besándote, allí levanté  tus nalgas, tu abriste las piernas rodeando mi cintura. Así te metí mi verga, una verga que pronto hiciste tuya... Lo que ocurrió a continuación, fué una sinfonía de ruidos, quejidos, pujidos, no hubo silencio, es obvio que no, pero si hubo quietud, mi cerebro estuvo quieto mientras cogíamos, mientras me entregaba a ti, mientras miraba tu rostro moreno contento de ser mio... Finalmente llegamos a la planta baja y nos dimos un abrazo fraterno
 _ ¡feliz año Javi! se despidieron los chicos de mi...
 la fabula desapareció de pronto. ¡bruscamente desperté de mi ensueño y sonrojado contesté!
_ ¡Feliz año amigos, feliz año Betty! 














sábado, 5 de diciembre de 2015

Confesión













Y... ya entrada la noche, el silencio amenaza mi quietud. quietud que explora mis ultimas preguntas que a bocajarro te suelto. _ En verdad amor, ¿te irías con otro hombre? -Ambos somos atractivos, de estatura promedio, rubios, de buena figura, atléticos, frisamos los 40 años- Tu sabiéndote ama y señora mía, me señalas. _ ¡Claro que no tontito! sin embargo, te excita la idea de ponerme cachondo y me confías picara, bueno, ¡quizás si haría una que otra travesura!  jijiji... Pero, ¿irme a vivir con otro? no mi cielo. Me quedaré contigo hasta que seas un viejo... Extrañamente esto ultimo si te lo creí. Y aquí entró otra pregunta. _ cuando tu y yo tenemos sexo recuerdas algún evento similar? 
 _ Bueno... yo este, no precisamente...  _ Que quieres decir? le digo, mientras le acaricio un seno por sobre su blusa de seda. Inmersa en la caricia se deleita cuando su pezón derecho se pone duro. Ella me mira un tanto turbada y después de pensarlo un poco me suelta la respuesta. _ Pues hay recuerdos al respecto de mis ex-parejas en situación similar... Pero eso no tiene la menor importancia, no hay emoción.  _ Entonces mi amor, ¿en quien piensas? insisto, acariciando ambas tetas que rápidamente reaccionan. _ Aaaahhhh!!!! ¡así querido! aaaahhhh!!!! Hay un chico en la oficina que es muy amable, guapo y lo he notado nervioso cuando habla conmigo. Al decir esto, mi mujer desvía su mirada hacia mi entrepierna y oprime con suavidad mi miembro sobre el pantalón, mi pene está semi-erecto... _ Hhhhuuuummmm!!!!!! exclamo y le animo a seguir,  dime corazón, ¿como es ese chico? ¿te gusta? mientras hablo la sigo acariciando, ahora beso el contorno  de sus pechos _ Es mono el chámaco tiene 30 años, de tez clara, ojos cafés, tiene muy buen cuerpo y si, ¡me gusta! Ahora ella busca mis labios y los besa cachondamente tratando de ocultar su confesión y saca mi pene para acariciarlo con sus manos. _ Oooohhhh!!!! suspiro, así chiquita oooommmm!!!! te gustaría salir con él mi vida? _ En realidad no cielo, simplemente cuando lo veo, me excito, trato de controlarme pero, parece que ya se dió cuenta y se ha vuelto muy audaz... Ahora mi esposa llena de rubor se acerca hasta besar mi glande que se ha puesto duro como la roca. _ Aaaahhh!!!! amor... ¿Ya ocurrió algo con el? le pregunté, tratando de controlar mi evidente deseo... _ Pues si, veras, hace un par de días antes de salir de la oficina entré al baño, y ¡oh! sorpresa, allí estaba el muchacho  con su pantalón hasta las rodillas, su vientre descubierto, bien marcado por el ejercicio  y un gran pene al aire. El con su mano derecha cerrada sobre un tronco, subía y bajaba el cuero de esa enorme verga... _ Uupppssss!!!! perdón, ¡creí que ya no había nadie en la oficina! me disculpé, y pegué un grito, que nadie escuchó. Eleazar se sobresaltó un poco y soltó su miembro que se meció un poco y quedó firme apuntando a mis pechos. El chico tiene un buen trozo de carne, que pasado el susto, se me antojó terriblemente... El muchacho murmuró una disculpa, _ Disculpa Gertrudis, olvidé poner el seguro.... y volteo-se hacia el mingitorio. Yo rápidamente me metí al baño individual e hice pis, pues tenia la urgencia. Mientras orinaba entreabrí un poco la puerta y me asomé curiosa, "yo estaba bien caliente papí" seguía diciendo mi esposa. El joven permanecía frente al mingitorio y volteó hacia donde yo estaba, su verga seguía bien parada. Acto seguido salí del baño y me acerqué a lavarme las manos, digo, ante todo la higiene, mientras me lavaba las manos, de reojo observé esa tranca y se me hizo agua la boca. Eleazar dió un paso hacia mi, _ Perdona Gertrudis pero, la verdad me gustas mucho, dijo aproximando su cuerpo muy cerca de mi y  puso las manos en mis hombros. Yo no contesté, su verga se posó entre mis piernas y mis manos hablaron por mi, agarraron ese pedazo de carne, la amasaron, la masturbaron con placer y nuestras bocas salivaron, uniéndose  en un beso lleno de lujuria. Entonces, sus viriles manos bajaron y quitaron-me la tanga, levantaron-me las nalgas sobre el lavamanos y completamente ebrio de deseo acerco-me  su verga a mi vulva completamente mojada. Pronto, de un empujón ensarto-me limpiamente y después de varios orgasmos míos eyaculó totalmente en mi interior... Aquí es donde termina el relato de mi esposa. Ella estaba mas que lubricada, mas que cachonda, sabiendo-se deseada, por dos hombres. No hubo mas preguntas... Solo dejé que la bestia que había-se despertado en mi, hiciera lo suyo. Enterré mi miembro que recién había descubierto la infidelidad, una verga que temblaba en la dureza, un falo que locamente se movía dentro de esa vulva infiel. _ Aaaaaagggggg!!!!!! gritaste llena de lascivia, métela así amor, con furia, castígame papí, he sido una niña mala... _ Aaaaaggggg!!!!!! contesté hecho una fiera, embistiendo como un toro, babeando, intenso. Así seguí por un buen rato, disfrutando, soñando... con algún amor pasado, queriendome coger a una mujer del pasado y a mi esposa en el presente, al mismo tiempo...   _ Aaaaaggggg!!!!! ya amor, ya no mas, se quejó mi mujer, ya terminé varias veces... ¡ya papi! _ Aaaaaggggg!!!!!! bramé al finalizar por fin, derramando un buen chorro de esperma...
_ Gracias amor, después de un rato  preguntas. Y, Tu, ¿en quien piensas cuando coges conmigo? Yo me quedo quieto, finalmente el silencio ha sido roto...